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Sándwich de mousse de alubias blancas con verduritas salteadas… (y reflexiones)

30 Abr

Hola a todos! Empieza una nueva semana en Lisboa, y también en este blog que está a puntito de cumplir 4 meses :)

Justo hoy hace una semana que empecé a comer con más atención. Os traigo las primeras conclusiones de este plan que, poco a poco, va trayéndome mayor conciencia a la hora de comer:

  1. Me he dado cuenta de que la mayoría de veces como en una postura inadecuada: estoy demasiado inclinada sobre el plato y con las piernas cruzadas. Además, como con la tripa en tensión. Poco a poco voy cambiando esto.
  2. Antes siempre comía fruta después de comer y de cenar, además de en el desayuno y a veces para merendar. Ahora la he eliminado de la comida y de la cena, porque leí en diversas fuentes que el proceso de digestión de la fruta es diferente al del resto de alimentos y puede causar molestias. Efectivamente, desde que no tomo fruta junto con otros alimentos noto las digestiones más ligeras y rápidas. De hecho, ayer después de comer me apeteció una naranja y me estuvo dando la vara en el estómago durante toda la tarde.
  3. Estoy prestando más atención a lo que me apetece, escuchando a mi cuerpo. A veces me he despertado con la idea de desayunar una cosa y cuando lo iba a preparar me daba cuenta de que realmente eso no era lo que me apetecía, y lo he cambiado. Cada vez distingo mejor lo que me apetece físicamente de lo que me apetece psicológicamente.
  4. Estoy notando texturas y sabores que antes no percibía tan bien. Entre los alimentos que he “redescubierto” están el brócoli, las judías azuki, la avena, el mango, el pepino…
  5. Al final de las comida suelo aumentar la velocidad, porque veo que se acaba y empiezo a pensar en lo que tengo que hacer a continuación, y me acelero. Otra cosa de la que intento ser consciente y cambiarla.
  6. A pesar de que a veces es difícil comer sola, aun cuando he estado con más gente me ha sido más fácil y placentero poner más atención en lo que estaba comiendo. Aunque interactuar con otros ha restado concentración al hecho de comer, la diferencia no ha sido tan grande como había esperado.
  7. Como he dicho antes, mis digestiones son más ligeras y si alguna vez tengo la sensación de estar llena, ésta no suele durar. Puedo acabar de comer y sentir que estoy algo llena, pero a los diez minutos la sensación desaparece. Antes esa sensación podía durar horas.
  8. Algunas veces he tenido la impresión de que, a parte de comiendo, estaba alimentando y nutriendo a mi cuerpo. No sólo masticaba y tragaba, sino que podía notar la energía de los alimentos entrando a mi cuerpo.
  9. He descubierto el placer de dejar un pequeño hueco en el estómago en vez de llenarse totalmente hasta no poder comer más.
  10. Algo que me he preguntado varias veces durante estos días: ¿por qué renunciamos al placer de, simplemente, comer? ¿Por qué tenemos que comer encarados a una pantalla de televisión o a un ordenador? Si ponemos los 5 sentidos en la comida, ésta nos sabe mejor y somos más conscientes del proceso de comer. Hay todo un universo de sensaciones dentro de los alimentos que nos estamos perdiendo por mantenernos “multiocupados” mientras comemos. ¿No nos gusta tanto comer? ¡A ver si es verdad y lo hacemos sin más distracciones!

Y éstos son los primeros 10 puntos clave de este proceso de comer con atención. Como veis me está yendo muy bien, y estoy descubriendo muchas cosas de mí misma y de mi relación con la comida. Todo acompañado de un poquito de meditación diaria y de ejercicio físico… ¡y vamos avanzando! :)

Ahora pasemos a la receta!! La foto que habéis visto al principio de la entrada corresponde al sándwich de mousse de alubias blancas con verduritas salteadas que me he comido hoy. Seguid leyendo si queréis saber cómo se hace…

Ingredientes para dos personas

  • 4 rebanadas de pan de molde integral con semillas
  • Mousse de alubias blancas*
  • 1/2 calabacín
  • 6 champiñones
  • Un poco de sal y aceite

*Ingredientes para la mousse de alubias blancas

  • 1/2 taza de alubias blancas cocidas
  • 30g de tofu
  • 1 cucharadita de tahini
  • 1 cucharadita de Garam Masala
  • Zumo de 1/2 limón
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 60ml de agua

Elaboración

Para la mousse sólo hay que introducir todos los ingredientes en una batidora o robot de cocina y batir! Si se quiere una textura más cremosa, añadir más tofu; si se quiere más líquido, añadir agua.

Lavar los champiñones y el calabacín. Cortarlos a láminas y saltearlos en una sartén con un chorrito de aceite y sal.

Untar las rebanadas base con la mousse.

Disponer encima de la mousse las verduritas salteadas y tapar con la otra rebanada.

Si queréis, podéis acompañar el sándwich con una ensalada. La mía era de lechuga, tomate, aguacate, remolacha y gomasio. Muuuy refrescante!

Espero que os guste. A disfrutar!

Ñammmmm!

 

Comer con atención para vivir con más conciencia

22 Abr

Hola a todos!!

Hace unas semanas empecé a notar que necesitaba hacer algunos cambios en mi vida. Sobre todo, en mi vida interior. Me di cuenta de que estaba un poco “descentrada”, desviada de mis objetivos, olvidándome de disfrutar el día a día… Estaba dejándome llevar por el ajetreo diario, y eso provocaba que hiciera casi todo de mala gana. Las dos semanas que pasé en España de vacaciones me ayudaron a descansar y a reflexionar. Aunque las crisis resultan incómodas mientras duran, son lo que nos hace movernos, cambiar y tomar cartas en el asunto en lugar de observar pasivamente adónde nos lleva la vida (aunque, realmente, la vida no nos lleva a ningún sitio: siempre somos nosotros mismos los que lo hacemos, aunque sea más cómodo pensar lo contrario).

Pues bien, en España pensé qué pasos debía seguir para volver a mi centro y crecer un poco más como persona. Evoqué el último verano, en el que sentí más que nunca que estaba en armonía conmigo misma, e intenté recordar qué es lo que hacía para estar así. La primera respuesta vino rápido a mi mente: durante todo ese verano -quizá el 90% de los días- medité. No mucho, apenas 20 minutos diarios, pero mi cuerpo y mi mente lo agradecieron. Solía hacerlo nada más despertarme, antes de desayunar e irme a hacer deporte. Poco a poco fui notando los beneficios: mayor concentración, mayor bienestar emocional, mayor aceptación de mí misma… Al venir a Lisboa abandoné esa sana costumbre, por despiste durante las primeras semanas y por pereza después. Así que ahí tengo el primer hábito que voy a recuperar: la meditación.

La segunda cosa que hice el último verano fue algo que aprendí en un curso de desarrollo personal: el mapa del tesoro. Aunque a primera vista puede parecer algo muy simple e incluso infantil, doy fe de que funciona casi mágicamente. La cosa consiste en, primero, hacer una lista de objetivos o de metas que te gustaría alcanzar. No importa cuántas sean: mientras quepan en la cartulina, estará bien. Después hay que resumir esas metas en frases en positivo y en presente: por ejemplo, si en la lista has escrito “no quiero suspender los exámenes en junio”, en el mapa escribirás “apruebo los exámenes en junio”. Ahora hay que ir a la caza de imágenes o fotografías (pueden sacarse de Internet) que representen lo mejor posible aquello que quieres conseguir. Entonces tendrás que hacerte con una cartulina grande de un color que te guste y comenzar con el collage: yo utilicé rotuladores de muchos colores para escribir las frases, cada una en un tamaño y dispuesta de una forma (en círculo, en zig-zag, etc). Luego pegué cada foto al lado de su frase correspondiente, y finalmente dibujé un cho-ku-rei (uno de los símbolos del Rei-ki). La cartulina la colgué en una de las paredes de mi habitación, la que está al lado de mi cama y la primera que veo al despertarme. Así, muchas veces que estaba en mi habitación descansando sin dormir, miraba inconscientemente mi mapa del tesoro (que me quedó muy bonito, por cierto; supongo que eso también atraía mi mirada! :p). Se supone que en el mapa concentramos toda nuestra energía y, al verlo cada día, nos recordamos inconscientemente aquello que queremos, y nuestro cuerpo y nuestra mente se alinean para conseguirlo. Yo os puedo decir que mis objetivos a corto plazo se han cumplido (hacerme vegana, aprender nuevas recetas, hacer nuevos amigos, encontrar un piso bonito en Lisboa, aceptarme físicamente…), y los que tenía a medio plazo van bien encaminados (tener un año fantástico en Lisboa, ser más cariñosa, disfrutar del momento…). Como me quedan sólo dos meses en Portugal, aquí no haré un mapa del tesoro, pero sí voy a empezar a colgarme en mi habitación post-its con frases como las del mapa, para no salirme del camino. Cuando llegue a España haré un nuevo mapa, porque como os he dicho el que tengo ahora ya empieza a estar un poco desactualizado! :p

Y como cualquier camino hacia la atención y la consciencia es bueno, he decidido llevar mi práctica al terreno de la alimentación. Ya comenté en otra entrada que cada vez era más consciente de lo que mi cuerpo me pedía en lo que al comer se refiere. Pues bien, ahora voy a poner todas mis fuerzas en desarrollar esa “comunicación” con mi cuerpo todo lo que pueda. Esa decisión es sólo una de todas las que conforman este plan que empiezo hoy. Aquí van las demás:

  1. Prestar más atención cuando cocino. “Mimar” los alimentos, poner todas mis energías en su preparación.
  2. Agradecer (interiormente o en voz alta), cada vez que vaya a comenzar una comida, el poder alimentarme bien y sin carencias.
  3. Masticar, al menos, 20 veces cada bocado.
  4. Comer sin ninguna distracción externa (ni televisión –que no tengo-, ni ordenador… sólo exceptuando la compañía de otras personas) para concentrarme al máximo en los sabores, las sensaciones, las texturas y en cómo me hace sentirme lo que me estoy comiendo.
  5. Evitar cualquier estimulante (café, té, alcohol).

Voy a ponerme a prueba durante un mes (empezando mañana), durante el cual iré apuntando en una libretita los cambios que siento en cuanto a cuerpo y en cuanto a conciencia. Al final del mes escribiré en el blog sobre la experiencia :)

¿Qué os parece? ¿Alguien se anima a unirse? Seguro que es enriquecedor, descubriremos cosas de nosotros mismos y de nuestra relación con la comida, y salimos más conscientes y con nuevos y saludables hábitos. Animaos! :D

Hasta pronto!