Verduras al vino asadas con tofu

7 May

Hoy he comido esta delicia facilísima de hacer: unas verduras al vino asadas con tofu. Os sorprenderá lo sencillo que es de preparar y lo versátil que es, pues se puede utilizar como guarnición, como entrante, como mezcla para bocadillos o tostas, como plato principal, como acompañamiento de pastas o arroces… Y encima está buenísimo, de verdad! :D

Ingredientes para dos personas

  • 1/2 pimiento
  • 1/3 calabacín
  • 1 patata
  • 120g de setas
  • 1/2 cebolla
  • 100g de tofu
  • 2 tomates
  • 1/3 vaso de vino blanco
  • 1/2 limón
  • Tomillo
  • Romero
  • Aceite y sal

Elaboración

Precalentar el horno. Yo el mío lo precalenté al máximo y así lo mantuve durante toda la cocción, pero no sé deciros cuántos grados eran porque no está indicado (es lo que tiene vivir en una casa antigua y de alquiler…).

Cortar la cebolla en tiras largas. Pelas la patata y cortarla a taquitos. Lavar bien el resto de verduras (menos el tomateeeee!) y cortarlas en trozos pequeños (excepto las setas, que irán a tiras), más o menos como 1/3 de dedo (de la mano, claro!). Hacer lo mismo con el tofu. Esparcir todos estos ingredientes en una fuente apta para horno. Echar tomillo y romero al gusto por encima, y buena cosa de sal. A continuación exprimir el medio limón y regar las verduras con su zumo. Ir echando aceite a lo largo y ancho de toda la bandeja haciendo un zig-zag e introducir en el horno. Mantener durante 20 minutos. Si la bandeja es pequeña como la mía y has tenido que amontonar las verduras, remueve de vez en cuando para asegurarte de que se hacen todas.

Pasados los 20 minutos, sacar la bandeja y añadir el vino. Introducir 25 minutos más. Luego sacar de nuevo el recipiente y añadir los tomates pelados y partidos por la mitad. Remover bien e introducir de nuevo en el horno. Al cabo de 15 minutos estará listo para servir.

Et voilà!! Riquísimo!! Espero que os guste! :D

Seitán rosa

6 May

Feliz domingooooooooo! Antes de irme a correr os dejo esta deliciosa y fácil  receta de seitán rosa que seguro que os encanta.

Ingredientes para 2 personas

  • 200g de seitán
  • 1 remolacha cocida
  • 1 cebolla
  • 1/2 taza de arándanos rojos desecados
  • 1 chorrito de vino (yo utilicé blanco)
  • Sal y aceite

Elaboración

Picar la cebolla en juliana. En una olla, calentar aceite y sofreír la cebolla con un poco de sal. Ir partiendo a cubos la remolacha y el seitán. Cuando la cebolla esté doradita, añadir el seitán y el chorrito de vino. Cuando el alcohol se haya evaporado, agregar la remolacha. Remover bien a fuego lento durante 3 ó 4 minutos, añadir los arándanos, mantener en el fuego un par de minutos más y retirar. Servir caliente.

 

¿A que es fácil? :D

Hasta mañana!

Arroz caldoso verdiproteico

4 May

Aquí me tenéis, siendo responsable y haciendo trabajos para la universidad! Claro que no por ello voy a dejar de cocinar y dejar de subir recetas al blog… eso sí que no! Jeje.

La verdad es que la receta de hoy no estaba pensada para ser publicada, pero me ha gustado tanto que finalmente he decidido incluirla en La Cocina Verde. Al no planificarla, las cantidades han sido añadidas un poco a ojo; quiero decir que las toméis como aproximadas, y no me echéis demasiado la culpa si os sale con demasiado de aquello o demasiado de esto… que conste que he avisado! ;)

Ahí va este arroz caldoso verdiproteico (no, lo de poner nombres y títulos nunca ha sido lo mío).

Ingredientes para 2/3 personas 

  • 3/4 de vaso de arroz
  • 1/2 vaso de judías pintas cocidas
  • 1/2 vaso de guisantes
  • 300g de espinacas frescas
  • 2 dientes de ajo
  • Caldo de verduras
  • Pimienta
  • Tomillo
  • Romero
  • Aceite y sal

Elaboración

Antes que nada, cocer las judías si no lo están ya. Para ello, dejarlas a remojo durante toda la noche antes de cocerlas.

Picar finamente los dientes de ajo y sofreírlos bien en una sartén grande con un chorro de aceite y sal. Lavar las espinacas (tallos incluidos) y trocearlas. Secarlas y añadirlas a la sartén. Esperar a que se sofrían y mengüen: el fuego estará medio-bajo.

Cuando hayan disminuido de tamaño, agregar el arroz y sofreírlo un poco a fuego medio-alto. Condimentar con pimienta y buena cosa de romero y tomillo. Añadir más aceite si es necesario.

Empezar a echar caldo de verduras y mantener el fuego medio-bajo para que el líquido no se evapore demasiado rápido y el arroz se cueza bien. Cuando esté casi al punto, añadir los guisantes y las judías y remover con ganas.

Se puede servir con más o menos caldo, dependiendo de gustos. A mí me apetecía comer con cuchara hoy, así que me lo he hecho en plan sopita ;)

Espero que os guste!

Reflexiones después de mi primera carrera de 15km

2 May

Hola! Ayer corrí, por fin, la carrera de 15km que se celebraba en Lisboa con motivo del 1 de mayo. Antes que nada, los resultados: hice 1:34:52, menos de lo que me esperaba, así que estoy contenta!! :D Eso no quita, claro, que llegara entre los 100 últimos… jajaja.

Bueno, mi principal objetivo era acabar la carrera, así que eso lo cumplí. Estoy acostumbrada a correr cada kilómetro en poco más de 6 minutos, así que hasta ahí todo igual. Yo veía esta carrera desde dos perspectivas: una, desde la del entrenamiento para siguientes carreras, porque no pensaba aumentar el ritmo (sería una locura hacerlo en mi primera carrera) y porque, al ser mi debut en el mundo de las carreras, quería más que nada fijarme en cómo éstas se vertebran, qué ambiente hay, qué se puede aprender de los demás corredores, etc. La segunda perspectiva era la de verla como un reto, pues ciertamente lo era: nunca antes había corrido 15km seguidos (casi: 14), y menos en un terreno con subidas y bajadas. Normalmente corro en llano, porque al lado de mi casa está el paseo del río Tajo que me ofrece unos 10km de asfalto sobre los que trotar.

Tengo que decir que el tiempo que hice fue una sorpresa: aunque he dicho que se adecúa al que normalmente hago (6 minutos y pico por kilómetro), en esta carrera esperaba tardar más. Primero, porque no conocía el recorrido al 100% y eso siempre puede ser causa de distracciones y retrasos, y segundo porque de los 9 a los 14 kilómetros todo era una subida constante. Teníamos que correr por una laaaarga avenida con una pendiente poco pronunciada pero inacabable. Ése era mi mayor miedo y la principal razón por la que sospechaba que tardaría más en completar la carrera, pero finalmente las cosas salieron bien e hice un tiempo que yo considero bastante bueno :)

El día de antes de la carrera ya me empecé a poner nerviosa. No salí a correr para estar lo más descansada posible, y cené un poco más de lo normal. Antes de dormir hice una visualización en la que yo estaba corriendo en la carrera, iba a un buen ritmo y llegaba a la meta fresca y feliz. La verdad es que a medida que visualizaba iba notando cómo los músculos de mis piernas se contraían, como si ya se estuvieran preparando para la acción.

Al día siguiente me desperté dos horas y media antes de que comenzase la carrera. Desayuné bastante: un vaso de leche de soja con copos de avena, weetabix, pasas y canela, un plátano y una tostada con paté de tofu y semillas. Nada más acabar de desayunar me sentí llena de energía y lista para correr lo que me echaran. Quería meditar un rato antes de salir de casa, pero no me dio tiempo y fui donde había quedado con João, el amigo con quien compartiría esta carrera.

Una vez en el estadio ya me fui contagiando del ambiente: había muchísima gente (95% hombres, todo hay que decirlo) calentando, estirando, recogiendo los dorsales… João y yo calentamos y estiramos un poco y 10 minutos antes de la hora de salida nos colocamos dentro del pelotón que se había formado en la línea de salida. Yo estaba súper nerviosa y a la vez expectante. Comenzó a llover poco antes de la hora. João y yo nos deseamos suerte mutuamente, y en seguida sonó la señal que daba por comenzada la carrera. João desapareció por delante y yo comencé tranquila, a mi ritmo y sin forzar mientras veía cómo una marabunta de personas vestidas de miles de colores chillones me adelantaba.

Siguió lloviendo durante los primeros 3 kilómetros, más o menos. Para mí el inicio fue lo más duro, en parte porque no lo tenía demasiado ubicado en el mapa. Fue cuando empecé a reconocer calles cuando me tranquilicé y me propuse disfrutar al máximo. No niego que me desmotivaba un poco comprobar que muchísima gente me adelantaba, pero luego pensé que esto era una carrera conmigo misma y con nadie más. Revisé mis objetivos, que eran acabar la carrera y, si era posible, conseguir un tiempo acorde con lo que había estado haciendo hasta ahora. No quería ganar ni demostrar nada a nadie, así que por qué agobiarme?

Los kilómetros desde Saldanha hasta Praça do Comércio (unos 4 más) fueron los más desahogados de la carrera, aunque no sé si los que más disfruté. Aún me estaba acomodando a la experiencia y a mi ritmo. El paisaje era tremendo: todo el centro de la ciudad cortado para que 1500 corredores pasaran por allí. Los turistas nos aplaudían desde las aceras, los organizadores nos animaban en los avituallamientos, la Avenida da Liberdade estaba preciosa con sus árboles ya verdes y el cielo nublado intentando colarse entre ellos…

A partir de el kilómetro 9 empezaba la subida, gradual pero larga. Recuerdo que cuando vi el cartel del kilómetro 9 colocado justo donde empieza la Avenida Almirante Reis (el comienzo del ascenso) pensé: “buff, ahora empieza lo duro”. Sin embargo, pensé que iba a acabar la carrera dando lo mejor de mí misma y que si había subido a pie esa avenida justo el día anterior, subirla corriendo no debía de suponer tanta diferencia. Así que seguí corriendo, dispuesta a bajar el ritmo si era necesario pero con la clara idea de no parar. A mitad de la avenida se abrió una brecha enorme entre yo y los demás participantes por detrás y por delante, y me recorrí todos esos kilómetros prácticamente sola. Llegó un momento en el que ya no sentía el peso del esfuerzo: iba cómoda, y pensé que sería bueno empezar a entrenar por cuestas algún día a la semana. De la carrera me llevo, entre otras cosas, el haber perdido el miedo a las cuestas.

En el kilómetro 14 se acabó la subida, y ya sólo quedaba uno para la meta. Me preguntaba todo el rato cuándo habría llegado João. En el último kilómetro aceleré un poco, animada por el pensamiento de que no quedaba nada y que ahora ya seguro que no iba a rendirme. Fue curioso, porque sentí que si la carrera hubiera sido una media maratón la podría haber corrido: estaba fresca y concentrada, como si me hubieran pulsado el botón automático y estuviera corriendo por inercia.

Cuando entré al estadio vi a João desde lejos. Comenzó a aplaudirme y a alzar los brazos: la verdad es que fue un momento súper emocionante. Noté un montón de chispas recorriendo mi cuerpo de abajo arriba, y me sentí muy satisfecha conmigo misma. La meta estaba a media pista de distancia. En ese momento comenzó a correr a mi lado un hombre mayor que me preguntó si era mi primera carrera. Le dije que sí, y me dijo que él tenía 70 años y que había corrido 30 maratones. Impresionante, eh? Me dio la enhorabuena y cruzamos juntos la meta. Mi plan era acelerar al entrar al estadio para ahorrarme unos segundos en el tiempo final, pero el ejemplo de experiencia y constancia de aquel hombre me enseñó mucho más que lo que podría haberme enseñado un mejor tiempo.

Al acabar la carrera pensé que habría sido genial que hubiera estado mi familia y mis amigos para recibirme. Puede que para ellos no significara mucho, pero para mí esto fue la prueba de que puedo superarme a mí misma, conseguir lo que me proponga y mejorar cada día. Seguro que hay más oportunidades en las que ellos podrán estar en la línea de meta ;)

Además de lo que ya he apuntado, lo que esta carrera me ha enseñado es que estas pruebas son un maravilloso instrumento de motivación. Si ya estaba comprometida con el correr, ahora me he propuesto nuevos retos como entrenar por cuestas, usar el pulsómetro que me ha prestado João para conocer mis pulsaciones y mis zonas de frecuencia carcíaca, dormir más para que mis músculos se recuperen adecuadamente del ejercicio… Y todo eso, claro, acompañado de una buena alimentación. La verdad es que me estoy haciendo una friki de la nutrición aplicada al deporte, y siempre que puedo me engancho a leer cosillas por Internet que me puedan ayudar a mejorar.

Así que nada, después de esta gran experiencia vuelvo más motivada todavía a entrenar, ahora con vistas a la media maratón… si he podido con 15 kilómetros, por qué no voy a poder con 22? ;)

Y gracias a João por compartir la carrera conmigo :) O teu apoio foi mesmo importante!

*Las fotos son de la carrera del año pasado; las de éste todavía no están subidas a la web oficial.

Sándwich de mousse de alubias blancas con verduritas salteadas… (y reflexiones)

30 Abr

Hola a todos! Empieza una nueva semana en Lisboa, y también en este blog que está a puntito de cumplir 4 meses :)

Justo hoy hace una semana que empecé a comer con más atención. Os traigo las primeras conclusiones de este plan que, poco a poco, va trayéndome mayor conciencia a la hora de comer:

  1. Me he dado cuenta de que la mayoría de veces como en una postura inadecuada: estoy demasiado inclinada sobre el plato y con las piernas cruzadas. Además, como con la tripa en tensión. Poco a poco voy cambiando esto.
  2. Antes siempre comía fruta después de comer y de cenar, además de en el desayuno y a veces para merendar. Ahora la he eliminado de la comida y de la cena, porque leí en diversas fuentes que el proceso de digestión de la fruta es diferente al del resto de alimentos y puede causar molestias. Efectivamente, desde que no tomo fruta junto con otros alimentos noto las digestiones más ligeras y rápidas. De hecho, ayer después de comer me apeteció una naranja y me estuvo dando la vara en el estómago durante toda la tarde.
  3. Estoy prestando más atención a lo que me apetece, escuchando a mi cuerpo. A veces me he despertado con la idea de desayunar una cosa y cuando lo iba a preparar me daba cuenta de que realmente eso no era lo que me apetecía, y lo he cambiado. Cada vez distingo mejor lo que me apetece físicamente de lo que me apetece psicológicamente.
  4. Estoy notando texturas y sabores que antes no percibía tan bien. Entre los alimentos que he “redescubierto” están el brócoli, las judías azuki, la avena, el mango, el pepino…
  5. Al final de las comida suelo aumentar la velocidad, porque veo que se acaba y empiezo a pensar en lo que tengo que hacer a continuación, y me acelero. Otra cosa de la que intento ser consciente y cambiarla.
  6. A pesar de que a veces es difícil comer sola, aun cuando he estado con más gente me ha sido más fácil y placentero poner más atención en lo que estaba comiendo. Aunque interactuar con otros ha restado concentración al hecho de comer, la diferencia no ha sido tan grande como había esperado.
  7. Como he dicho antes, mis digestiones son más ligeras y si alguna vez tengo la sensación de estar llena, ésta no suele durar. Puedo acabar de comer y sentir que estoy algo llena, pero a los diez minutos la sensación desaparece. Antes esa sensación podía durar horas.
  8. Algunas veces he tenido la impresión de que, a parte de comiendo, estaba alimentando y nutriendo a mi cuerpo. No sólo masticaba y tragaba, sino que podía notar la energía de los alimentos entrando a mi cuerpo.
  9. He descubierto el placer de dejar un pequeño hueco en el estómago en vez de llenarse totalmente hasta no poder comer más.
  10. Algo que me he preguntado varias veces durante estos días: ¿por qué renunciamos al placer de, simplemente, comer? ¿Por qué tenemos que comer encarados a una pantalla de televisión o a un ordenador? Si ponemos los 5 sentidos en la comida, ésta nos sabe mejor y somos más conscientes del proceso de comer. Hay todo un universo de sensaciones dentro de los alimentos que nos estamos perdiendo por mantenernos “multiocupados” mientras comemos. ¿No nos gusta tanto comer? ¡A ver si es verdad y lo hacemos sin más distracciones!

Y éstos son los primeros 10 puntos clave de este proceso de comer con atención. Como veis me está yendo muy bien, y estoy descubriendo muchas cosas de mí misma y de mi relación con la comida. Todo acompañado de un poquito de meditación diaria y de ejercicio físico… ¡y vamos avanzando! :)

Ahora pasemos a la receta!! La foto que habéis visto al principio de la entrada corresponde al sándwich de mousse de alubias blancas con verduritas salteadas que me he comido hoy. Seguid leyendo si queréis saber cómo se hace…

Ingredientes para dos personas

  • 4 rebanadas de pan de molde integral con semillas
  • Mousse de alubias blancas*
  • 1/2 calabacín
  • 6 champiñones
  • Un poco de sal y aceite

*Ingredientes para la mousse de alubias blancas

  • 1/2 taza de alubias blancas cocidas
  • 30g de tofu
  • 1 cucharadita de tahini
  • 1 cucharadita de Garam Masala
  • Zumo de 1/2 limón
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 60ml de agua

Elaboración

Para la mousse sólo hay que introducir todos los ingredientes en una batidora o robot de cocina y batir! Si se quiere una textura más cremosa, añadir más tofu; si se quiere más líquido, añadir agua.

Lavar los champiñones y el calabacín. Cortarlos a láminas y saltearlos en una sartén con un chorrito de aceite y sal.

Untar las rebanadas base con la mousse.

Disponer encima de la mousse las verduritas salteadas y tapar con la otra rebanada.

Si queréis, podéis acompañar el sándwich con una ensalada. La mía era de lechuga, tomate, aguacate, remolacha y gomasio. Muuuy refrescante!

Espero que os guste. A disfrutar!

Ñammmmm!

 

Dúo de lentejas y trigo sarraceno

28 Abr

Buenos días! Cómo va todo?? En Lisboa el tiempo sigue loco: unos días llueve, otros hace un sol espectacular… ¡en fin! Será la loca primavera. Yo sólo sé que hoy, por mucho que llueva, me voy a comprar mis verduritas al mercado de Cais do Sodré! =)

Por cierto, para que veáis que soy deportista… ¡me he apuntado a una carrera de 15km! Es el martes y recorre media Lisboa, madre mía… Mi récord está en 14km, así que supongo que uno más no será problema. La única contra: hay casi 5km de subidita… ¡pero podré con ello!

Hoy os traigo una receta que combina, de nuevo, proteínas (lentejas) y carbohidratos (trigo). Ésta es una buena mezcla para conseguir que nuestras comidas tengan proteínas completas, ya que estos dos ingredientes aportan los suficientes aminoácidos para ello.

Ingredientes para 2 personas

  • 1/2 taza de lentejas
  • 2/3 de taza de trigo sarraceno
  • 6 tomates secos
  • 1/2 berenjena
  • 2 cucharadas de salsa de soja
  • Aceite

Elaboración

Cocer las lentejas en abundante agua durante una media hora.

Pasar por la sartén el trigo sarraceno, tostándolo a fuego alto durante un par de minutos. Cocerlo durante 15 minutos en un cazo con el doble de su volumen en agua.

Cortar las berenjenas a tiras no muy gordas. En una sartén con un poco de aceite, hacerlas a la plancha girándolas de vez en cuando para que no se quemen. Cortar los tomates secos en pedazos pequeños y añadirlos a la sartén. Saltearlos un par de minutos y retirar del fuego.

En un bol o plato hondo, juntar las lentejas con el trigo sarraceno y añadir la salsa de soja. Remover. Añadir las berenjenas y los tomates y servir.

Como curiosidad sabed que, aunque el trigo sarraceno es alto en carbohidratos, también tiene muchas proteínas (entre un 10% y un 13% por 100g). Además, al no contener gluten es un alimento apto para celíacos.

Pasta con azukis y ensalada templada bicolor

25 Abr

Buenos días!! Espero que mejores que el mío, porque hoy hace un viento de miedo que no invita nada a salir de casa. Por si fuera poco, llueve… jo, qué poco me gustan estos días en los que quiero hacer mil cosas (en Portugal es festivo) y no puedo porque el tiempo no acompaña! :(

Pero no todo es gris en este día… y es que hoy La Cocina Verde ha alcanzado las 10.000 visitas!! Gracias a todos los que habéis visitado el blog en algún momento! Vuestras visitas y comentarios son los que lo mantienen vivo, y los que me motivan a escribir en él periódicamente y a crear nuevas recetas :) Muito obrigada!

La receta de hoy es pasta con azukis y ensalada templada bicolor. Muy refrescante, sabrosa y con una gran variedad de matices. ¿Sabéis cuál es una de las cosas que he descubierto en esta toma de conciencia a la hora de comer? ¡Que las azuki tienen un sabor dulzón! Aunque parezca increíble, nunca lo había notado hasta hoy. Ésta es sólo una de las pequeñas cosas que estoy descubriendo sólo con prestar más atención a lo que como.

Ingredientes para 2 personas

  • 120g de pasta (yo utilicé una pasta de quinoa y tomate ecológica)
  • 100g de judías azuki
  • 1 pimiento rojo
  • 1 berenjena mediana
  • 3 dientes de ajo
  • Aceite y sal

Elaboración

La noche de antes, dejar las judías en remojo. Después, cocerlas durante unos 35 minutos.

Lavar bien la berenjena y quitarle la cabeza; hacer lo mismo con el pimiento. Pueden asarse en el horno, pero lo más fácil es hacerlos al microondas. Para esto, meterlos enteros en un bol grande o en una fuente de pyrex. Tapar el recipiente e introducirlos en el microondas a potencia máxima durante 15 minutos. Cuidado cuando lo saquéis, porque podéis quemaros!! Una vez pierdan un poco de calor, quitarles la piel a las verduras y cortarlas a tiras. Trocear finamente los dientes de ajo y mezclarlos bien con las verduras en un cuenco, para que se impregnen de su sabor.

Cocer la pasta normalmente con un poco de sal. Para servir, juntar la pasta con las judías y ponerlas en un plato. Disponer por encima la ensalada templada de berenjena y pimiento. Echar un chorrito de aceite por encima, y un poquito de sal si queréis.

¡Que aproveche! :D