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Arroz caldoso verdiproteico

4 May

Aquí me tenéis, siendo responsable y haciendo trabajos para la universidad! Claro que no por ello voy a dejar de cocinar y dejar de subir recetas al blog… eso sí que no! Jeje.

La verdad es que la receta de hoy no estaba pensada para ser publicada, pero me ha gustado tanto que finalmente he decidido incluirla en La Cocina Verde. Al no planificarla, las cantidades han sido añadidas un poco a ojo; quiero decir que las toméis como aproximadas, y no me echéis demasiado la culpa si os sale con demasiado de aquello o demasiado de esto… que conste que he avisado! ;)

Ahí va este arroz caldoso verdiproteico (no, lo de poner nombres y títulos nunca ha sido lo mío).

Ingredientes para 2/3 personas 

  • 3/4 de vaso de arroz
  • 1/2 vaso de judías pintas cocidas
  • 1/2 vaso de guisantes
  • 300g de espinacas frescas
  • 2 dientes de ajo
  • Caldo de verduras
  • Pimienta
  • Tomillo
  • Romero
  • Aceite y sal

Elaboración

Antes que nada, cocer las judías si no lo están ya. Para ello, dejarlas a remojo durante toda la noche antes de cocerlas.

Picar finamente los dientes de ajo y sofreírlos bien en una sartén grande con un chorro de aceite y sal. Lavar las espinacas (tallos incluidos) y trocearlas. Secarlas y añadirlas a la sartén. Esperar a que se sofrían y mengüen: el fuego estará medio-bajo.

Cuando hayan disminuido de tamaño, agregar el arroz y sofreírlo un poco a fuego medio-alto. Condimentar con pimienta y buena cosa de romero y tomillo. Añadir más aceite si es necesario.

Empezar a echar caldo de verduras y mantener el fuego medio-bajo para que el líquido no se evapore demasiado rápido y el arroz se cueza bien. Cuando esté casi al punto, añadir los guisantes y las judías y remover con ganas.

Se puede servir con más o menos caldo, dependiendo de gustos. A mí me apetecía comer con cuchara hoy, así que me lo he hecho en plan sopita ;)

Espero que os guste!

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Potaje de seitán y garbanzos… y algunas reflexiones

29 Mar

Como cuento en esta sección del blog, adopté una dieta vegetariana porque fui descubriendo poco a poco lo que hay detrás de la industria de la carne. Las razones que me llevaron a hacerme vegetariana y más tarde vegana fueron, pues, éticas y motivadas por el rechazo al maltrato a cualquier animal. El aceptar que todos los animales tenemos el derecho a vivir nuestra propia vida sin que nadie nos la arrebate sigue siendo hoy uno de los pilares de mi modo de vida vegano.

Desde que me hice vegana hace poco más de dos meses, he añadido otro motivo muy importante por el que quiero seguir una dieta vegana. Esa razón es la salud. Me he ido informando sobre las repercusiones que el consumo de productos de origen animal tiene en nuestro organismo (en la sección Documentación podéis encontrar links sobre esos temas). Sigo blogs sobre nutrición (veganos y no veganos), leo todo lo que puedo sobre temas de alimentación… y, sobre todo, estoy aprendiendo a escuchar a mi cuerpo.

Es increíble lo poco educados que estamos para escuchar lo que nuestro cuerpo nos dice, para entender sus necesidades. En las escuelas nadie nos enseñó los fundamentos de una dieta equilibrada o el origen de los alimentos que consumimos. La cafetería de mi instituto, de hecho, era el lugar más anti-alimentación que os podáis imaginar: los bocadillos estrella eran los de bacon, lomo y patatas fritas; el mostrador rebosaba donuts y bollería industrial; había un estante con los más variados gusanitos y chucherías… Para mí un buen centro educativo es el que educa en todos los sentidos, no sólo el que enseña matemáticas y lengua: en sus cafeterías y comedores también se puede promover una “cultura de lo sano”.

Por suerte, crecí en una familia en la que la bollería industrial nunca entraba en el carro de la compra y en la que la coca-cola era sólo cosa del aperitivo del domingo. El haber tenido siempre una dieta equilibrada y sana me ha ayudado a reconocer cuándo unos hábitos alimentarios son adecuados y cuándo no. Siempre me he sorprendido al conocer familias que al comer beben refrescos con gas en vez de agua y que sustituyen la fruta del postre por unas natillas industriales. Cuando era pequeña observaba todo esto con cierta envidia, porque en mi casa no se podía hacer; sin embargo, ahora que soy adulta veo como algo positivo la educación alimentaria que me han dado y la agradezco.

Normalmente las personas ingerimos los alimentos sin agradecer el que tengamos acceso a ellos, sin pensar en sus propiedades nutricionales y sin observar qué efectos causan en nuestro organismo durante la digestión y tras ella. Ahora soy mucho más consciente de cómo afecta cada alimento a mi cuerpo, consumo frutas, verduras y legumbres de la forma más variada posible e incluyo ingredientes nuevos siempre que puedo. Ahora sé lo que es un desayuno sano y completo y soy consciente de que ayuda a mi cuerpo a estar mejor durante el día; también reconozco cuándo mi estómago me pide una cena frugal o una pieza de fruta entre horas, y se lo concedo. Ya no sigo una dieta sana sólo porque lo recomienden los médicos, sino porque mi cuerpo me lo pide: ésa es la gran diferencia. Como me dijo una amiga mía, la vida sana vicia. Tiene toda la razón: si empiezas a atender a las señales que te envía tu cuerpo, comenzarás naturalmente a alimentarte de forma más sana y equilibrada. Si sales a hacer ejercicio con el objetivo de mantenerte sano y ágil (y no con la meta principal de perder peso o sentirte mejor con un físico que rechazas), verás como pronto el ejercicio deja de convertirse en una obligación para ser algo que necesitas hacer porque tu cuerpo rebosa de energía que tienes que soltar por alguna parte.

Al hacerme vegetariana y, sobre todo, al hacerme vegana, me vi “obligada” a buscar artículos, foros y blogs en los que me explicaran cómo llevar una dieta equilibrada basada totalmente en vegetales. Ese acercamiento a la ciencia de la nutrición me ha hecho descubrir un mundo absolutamente nuevo y apasionante, tanto que el año que viene voy a matricularme en la carrera de Nutrición y Dietética (siempre que todo vaya según lo esperado y la nota de mi selectividad del año 2008 pueda competir con las notas sobre 14 puntos que ponen ahora). Así acabaré Periodismo mientras empiezo un nuevo grado de algo que me apasiona y que mueve gran parte de mi mundo. Estoy súper ilusionada!

Y después de todo este monólogo que hoy me apetecía soltar, vamos con una receta de frío que me apetecía cocinar para despedir al invierno (aunque de Lisboa se fue hace ya varios meses… aquí ya podemos ir en manga corta!).

Ingredientes para 2 personas

  • 100g de garbanzos
  • 200g de seitán
  • 400g de espinacas
  • 150g de tomate crudo (con su líquido a ser posible)
  • 3 dientes de ajo
  • Caldo de verduras
  • Pimienta
  • Comino
  • 1/2 cucharadita de pimentón de la Vera
  • Sal y aceite

Elaboración

La noche anterior a la preparación, poner a remojo los garbanzos. Cuando empecemos a cocinar, ponerlos a cocerse siguiendo las instrucciones del paquete.

En una sartén grande, freír los dientes de ajo cortados a láminas con un chorro de aceite y un poco de sal. Ir lavando las espinacas y cortando sus hojas en tiras medianas (puede hacerse con unas tijeras de cocina). Añadirlas a la sartén, remover y esperar a que mengüen manteniendo el fuego a media potencia.

Cortar el seitán en cubos pequeños. Incorporarlo a la sartén y mantener el fuego a medio durante unos 5 minutos más. Incorporar pimienta y comino al gusto.

Añadir el tomate crudo (su líquido todavía no) y remover para que se deshaga y se junte con los demás ingredientes. Echar la 1/2 cucharadita de pimentón de la Vera. Para que se sofría el tomate, mantenerlo a fuego medio durante unos 5 minutos.

Añadir el líquido del tomate crudo y bajar a fuego lento. Así se irá espesando un caldito muy sabroso.

Escurrir los garbanzos ya cocidos e incorporarlos a la sartén. Remover para que se esparzan. Añadir dos cazos de caldo de verduras y subir a fuego medio. Mantener de 3 a 4 minutos, y listo.

El toque: el caldo del tomate crudo. Impregna todos los alimentos de un saborcillo a tomate para chuparse los dedos.

Corred y preparad esta receta antes de que el calor nos obligue a cambiar al gazpacho! ;)

Curry de soja con guisantes

14 Feb

Buenas tardes después de taaaaaaaanto tiempo!!! Tras unos días de visitas vuelvo a la carga, esta vez con la receta de mi comida de mañana… ahora que he vuelto a la uni tengo que tener tuppers de reserva, así que un rato de esta tarde lo he dedicado a cocinar para los próximos días. He aquí este curry de soja con guisantes.

 
Ingredientes para 3 personas

  • 4 puñados de arroz
  • 80g de guisantes de lata
  • ½ lata pequeña de maíz dulce
  • 50g de soja texturizada gruesa
  • 1 puñadito de anacardos crudos
  • 3 cucharaditas de pasta de curry rojo
  • 4 cucharaditas de curry en polvo
  • 2 cucharaditas de cúrcuma
  • Sal y aceite

Elaboración

Sofreír los guisantes y el maíz en una sartén grande con un poco de aceite. Incorporar la soja previamente hidratada y esperar a que se dore un poco.

Echar el arroz y sofreírlo. Añadir el curry en polvo y la cúrcuma. Dejar unos 5 minutos a fuego lento y seguidamente empezar a echar agua para que el arroz se cueza. Condimentar con la pasta de curry rojo y añadir los anacardos crudos.

Esperar a que el arroz se cueza y el agua se evapore casi al completo (el arroz debe quedar un poco meloso, pero no caldoso).

A disfrutar :)

Lentejas con sémola “a lo oriental”

2 Feb

Bon giorno pela matina! jajaja, no sé si se escribe así, pero bueno! Si hay algún italiano por aquí -olá, Elettra! ;) – que me corrija!

Mirad por donde, que el otro día hice las primeras lentejas de mi vida. Miento: una vez intenté cocinarlas, y me salieron un poco… digamos… pastosas, jeje. Éstas, en cambio, estaban -y están, que me queda un tupper en la nevera!!- buenísimas. Cada vez me gustan más las legumbres!

¿A qué se debe el nombre del plato? Pues ea, como me tengo que entrenar para bautizar las recetas con títulos originales… jeje. La mezcla de las especias (sobre todo el binomio gengibre-cayena) le da un toque oriental y picante y, al añadir la sémola, el plato puede recordar a un cuscús marroquí (aunque mucho más caldoso).

Ingredientes para 3 personas

  • 200g de lentejas
  • 2 puñaditos de sémola de trigo
  • 1/2 coliflor pequeña
  • 300g de calabaza
  • 1 patata mediana
  • 1/2 cebolla
  • 1/2 cucharadita de pimienta
  • 1/2 cucharadita de comino
  • 1/2 cucharadita de gengibre
  • Una pizca de pimentón de la Vera
  • Una pizca de cayena
  • 1/2 cubo de caldo de verduras
  • Agua
  • Sal y aceite

Elaboración

Trocear la cebolla en juliana y sofreír en una olla con un poco de aceite y sal. Mientras, lavar y trocear la calabaza y la patata en cubos. Deshacer la coliflor en ramitos.

Incorporar las verduras al sofrito, dejándolas cocinarse durante unos minutos cada una: primero la calabaza, después la coliflor y finalmente la patata. Incorporar las especias.

Lavar las lentejas. Cuando las verduras estén doraditas, incorporar las lentejas y cubrir la mezcla con agua. Añadir el caldo de verduras. Dejar que el agua hierva y, cuando lo haga, bajar a fuego lento y dejarlo una media hora o hasta que las lentejas estén blandas. Al final de la cocción, añadir la sémola y dejar 3 minutos más.

Adivinad qué voy a comer hoy… mmmmmmmm!

Feliz jueves! :)

Granos con arroz

7 Ene

Hoy os presento una receta que ha pasado de mi abuela a mi madre, y de mi madre a mí en versión vegana :p la receta original lleva carne, pero ésta es a base de verduras y un poco de tofu.

El nombre es un poco raro, granos con arroz, pero así es como me la han enseñado a mí. Las fotos son de hoy aunque el plato lo cociné hace unos días, y hoy hemos acabado con las sobras que estaban súper buenaaaaaaaaas! ¿No os pasa que las comidas que reposan en un tupper en la nevera durante varios días luego os saben mejor?

Ingredientes para 4 personas

  • 4 puñaditos de alubias pintas (“granos” en la versión de mi familia :p)
  • 4 puñaditos de arroz
  • 1 patata mediana
  • 2 zanahorias
  • 1 puerro
  • 7-8 judías verdes
  • 2 dientes de ajo
  • 100g de tofu
  • 4 tomates crudos o 6 cucharadas de salsa de tomate
  • Agua
  • Sal
  • Aceite
  • Pimienta
  • Pimentón

 

Elaboración

La noche anterior, poner las alubias a remojo. Después cocerlas hasta que estén tiernas. Reservar.

En una olla echar aceite y freír los dientes de ajo cortados en láminas, con un poco de sal. Mientras, picar el puerro, cortar la zanahoria a rodajas, la patata a tacos, las judías verdes a trozos medianos y el tofu a taquitos. Cuando los ajos estén dorados, añadir todas las verduras y sofreír durante unos minutos. Cuando todas las verduras estén impregnadas de aceite (añadir más que el que había friendo los ajos, si hace falta) y haya bajado su volumen, echar los tacos de tofu y esperar a que se doren ligeramente. Entonces incorporar los tomates crudos o la salsa de tomate. Salpimentar, echar una cucharadita rasa de pimentón y remover.

Cuando los tomates crudos se hayan deshecho, añadir agua al gusto. El agua constituirá la salsa del plato, así que añade más o menos dependiendo de si los guisos te gustan con mucho caldo o más espesos.

Entonces echar las alubias previamente cocidas. Remover. Después echar el arroz y esperar a que se cueza. Su cocción marca el final de la receta. Si ves que va faltando agua, añade más y remueve.

 

Pues hale, legumbres con arroz, ¿puede haber algo mejor y más típico?

Espero que os guste :)  Hasta prontooooooo!